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DIARIO 14/01/2023

 


Ideas: Como Isabel Coixet (de nuevo). Shakira. Eufemismos. Providencia. Mi problema.  Limón, piña y cubiertos de madera.

 

Lista de la compra: Apartado obligatorio en este diario que cada vez tiene menos contenido porque mi vida se está retorciendo como esas ramas de los árboles se retuercen, como se retuerce una toalla empapada de un suelo inundado, como un pescuezo de alguien que se lo merezca. En este retorcimiento no tengo ni tiempo mental ni ganas de hacer listas de la compra y voy improvisando, saliendo al paso como voy pudiendo. SobreViviendo. 

 

Una de mis niñas —no diré cuál y así la protejo al menos al 50%— es propensa a dejarse llevar por el fenómeno fan y se me hace «adicta» a determinadas personas famosas a las que admira. He heredado esa costumbre suya y ahora adoro hasta el infinito a Isabel Coixet. Me gusta todo lo que escribe, incluso cuando no estoy de acuerdo con ella, y espero con ganas que llegue el domingo para leerla en su hermosa lavandería. Creo que ya lo he dicho por aquí alguna vez. Es posible, probable, que la persona que yo creo que es no sea la que es en realidad. No se conoce a nadie por lo que escribe, ¿o sí? ELLA, para mí, es una diosa de las pequeñas cosas, capaz de mirar a través el ojo de una aguja o un cristal empañado. Ella se sienta escondida detrás de una taza de café —en mi caso, nunca sería de café— en un bar, sin quitarse el abrigo rojo por el que asoma un jersey de cuello vuelto verde manzana y observa con sus ojillos curiosos, vestidos con sus gafas miopes de colores chillones, lo que ocurre a su alrededor, pensando, aún, que pasa desapercibida, porque en su infancia fue un fantasma —como yo— y su contorno se difuminaba de cualquier forma, en cualquier parte.  

 

Mis enconado intento de vivir fuera de la actualidad no ha sido capaz de evitarme el escándalo de Shakira y su canción. He visto todos los memes, me he reído con alguno, pero aún no he escuchado la canción entera. Incluso he participado en la controversia sobre si está bien o no lo que ha hecho. Imagino que volverán a venderse relojes Casios, si es que dejaron de comercializarse, y hasta he visto a la venta calcetines con Twingos y la demás simbología que brinda la letra del nuevo hit. Yo es que soy de venganzas pa’dentro. 

 

Mi problema, quizá, es mi transparencia. De forma que puedo exponer mi hígado, mis riñones y un puñado de vísceras sobre esta misma mesa. Mi problema, quizá, es que soy demasiado cruda y no porque me falte cocinado, que lo hubo a la antigua, paciente y lento, sino porque hay una crudeza que no hay fuego capaz de eliminar. Mi problema, quizá, es que a veces me faltan lágrimas o me sobra cuero. Que aprendí a pasear con trajes invisibles y no me da vergüenza, pero a los demás sí.  

 

Coixet me habla de cine, de gente de su barrio, de su hija, de las cosas que le gustan y las que la enervan. Miro su edad en la Wikipedia y alucino. No la voy a decir por si acaso —quién sabe— me lee y no le hace gracia, pero está maravillosa y la envidio. Envidio su melena negra y abundante, su rostro sin arrugas, su sonrisa relajada, sus colores, su talento y creo que podría ser su amiga y que nos reiríamos mucho juntas desde nuestro rincón colorido en la sombra.  

 

Mi problema es que me cuesta controlar la intensidad de mis pasiones, que si me enamoro escribo poemas y recibirlos da pudor, que levito después de ver una buena película, que buceo por las alcantarillas de Sevilla y grabo en video a las ratas que nadan bajo el puente de Triana —es cierto, tengo la prueba— y tiemblo de miedo y de asco, pero me quedo, porque en el fondo, hay algo en ello que me pone. Mi problema es que no me da miedo el miedo y eso asusta. 

 

Después de un mes de parón, mañana carrera en Cazalla. El gusanillo subiendo y bajando por sushumna. La ropa aún por preparar. Deseando soltarme en mitad del monte a correr, a sentir el aire fresco de la sierra, el sol sobre la cabeza, la fuerza que empuja cada zancada, el aliento que procura cada paso de una subida difícil, el miedo a tropezar en una bajada rápida, el cansancio satisfecho, la siesta profunda. 

 

Isabel Coixet vive en las páginas del dominical del ABC que me guarda mi padre —porque yo soy más de El País— y me deja en mi mesa, en la oficina, cada lunes sin falta. Nunca se olvida. Él es así, te hace manteca de hígado, te lleva en coche donde le pidas, te guarda dominicales. Ahora, a veces, la que lo lleva a los sitios soy yo. Cuchara de madera, limón, piña y un poco de lejía. Me gusta estar con él.  

 

Mi problema es que a veces soy muy críptica y lo que escribo solo lo entiende quien lo puede entender y para el resto no es más que una pintura contemporánea: sírvete tú mismo. Mi problema es que no guardo un registro de mis palabras en clave y con el tiempo ni yo misma sabré qué significan. Mi problema es que no soy Shakira y no puedo sublimar mis culebras cantando. No me queda otra que conjurarlas por escrito, en este diario, o subiendo montañas y bajando colinas. 

 

Mi problema es que no entiendo los eufemismos, que llamo a las cosas por su nombre, porque usar otro no es más que hacer más largo el camino al mismo destino. Mi problema es que puedo tragarme un dragón cuando otros están comiendo lentejas una a una. Y yo me canso de esperar y los demás se cansan de mis prisas por encontrarme con el precipicio. Mi problema es que una vez estoy allí me invade el vértigo, me tiro al suelo y solo soy capaz de mirar abajo arrastrándome hasta el borde. Mi problema, quizá, sea que en realidad no soy tan fuerte como creo o que lo soy aún más. 

 

Una infancia en la sombra te coloca en el mundo el resto de tu vida. El foco puede moverse, incluso mirarte fijamente, pero tú sabes que es espectáculo, que tus contornos se siguen difuminando, que eres la misma persona transparente al resto que se movía a sus anchas, ignorada, en la penumbra. La luz ya no puede cambiarte y además sabes que es caprichosa y embustera. Es una ventaja vivir sin necesidad de perseguirla.  

 


Comentarios

  1. “Hay una crudeza que no hay fuego capaz de eliminar” 👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻

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  2. “Mi problema es que no entiendo los eufemismos, que llamo las cosas por su nombre” 👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻

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