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DIARIO 27/09/22

  Huevos, aguacates, york, yogures, patatas fritas, gazpacho, plátanos (a 3´45€/kg, carísimos, por el volcán), cilantro, tomates (a 1´84€, a día de hoy, ganga, la guerra de Ucrania los tiene a 3´50€/kg), mango, tortitas mejicanas, chocolate negro, filetes de pollo, alcaparras, menestra y jamón serrano. Finalmente, no he comprado la menestra porque se me han quitado las ganas de comerla y he comprado melón en lugar de mango, me apetecía más. Me olvidé de apuntar la menta. Cuchillito de sierra. A la moda de París. Milimetrías. Sobre mi mesa. Septiembre vino cargado de deporte y amigos. La playa es el premio que me otorgaré cuando acabe la carrera de 54 kms que tengo prevista para el 9 de octubre y de la que, por primera vez, me ocupo sin preocuparme demasiado. La intención de acabarla es seria, pero no vital. El entrenamiento está siendo duro, pero no extenuante, y al ser compartido con amigas no se está haciendo pesado. Pero hoy, después de tres días seguidos corriendo, estoy mu...

DIARIO 13/09/2022

  13/09/2022   Yogures griegos naturales. Huevos. Rizador de pestañas. El jueves llega la compra del Mercadona para septiembre (he tardado dos semanas en decidirme a hacerla, me daba pereza). He aplazado la cita para el ginecólogo a octubre a espera de los resultados de la analítica. He solicitado las tarjetas de transporte del consorcio para familias numerosas, dicen que tardan más o menos un mes y he pagado el primer bono de 5 clases prácticas de conducir para Magüi (210€, lo reflejo a lo Andy Warhol, que según cuenta Almodóvar, anotaba en su diario los costes de todo lo que compraba). Volver. Ampuloso. Jerome Bartleby. Mirarla a los ojos. ¿Qué es volver? ¿Cuánto de lejos hay que irse para que se considere que una se ha ido? ¿Por cuánto tiempo? Si permaneces en la memoria de los demás, ¿te has ido o sigues ahí? Y puesto que tú te acompañas a todas partes, ¿realmente te vas alguna vez? Quienes siguen este diario a tiempo real creerán que me fui allá por el mes de ...

CARNE II

Abre la carpeta. Saca un puñado de papeles y los cuadra sobre la mesa maciza de roble de espaldas a su expectante público hasta que no sobresale ni una sola esquina. Se da la vuelta, se ajusta las gafas, hace un barrido visual buscándome, pero no detiene la mirada en mí cuando me encuentra. Eso es algo que no se puede permitir. Empieza:  Agea Gómez, Antonio.   Miro a las gradas. El chico se encuentra atrás, al otro lado del pasillo. No recuerdo haberlo visto nunca antes, pero eso es habitual en esta facultad. Se levanta y con él todos los de su fila para dejarlo pasar. Baja los escalones crujientes de madera sesentera y llega hasta donde se encuentra la profesora, que le entrega unas cuantas páginas. Vuelve a su sitio.  Noventa y cuatro nombres después, dice el mío, como si fuera cualquier otro. Pero yo reconozco ese ligero entrecortamiento de su voz al arrastrar la última a de mi segundo apellido. Me levanto. El calvario es breve porque estoy cerca, en la esquina central...

CARNE

    Sujeto «A»: Rostro barbudo enmarcado en el centro de una diana circular de color rosa, arrugas de cuarenta años de edad junto a los ojos, manos rudas, tamaño pizza individual de masa gruesa con bordes rellenos de queso —de esas que esperas que nunca te den una hostia porque sabes que te haría atravesar la pared—, labios finos de mentiroso o introvertido cuya irrelevancia justifica el bosque negro que los rodea, lengua bermellona que asoma por la ranura de su boca cuando sonríe. A veces sonríe.   Sujeto «B»: Faz ovalada color blanco mollete de Antequera, pecas diseminadas como semillas de sésamo que cayeron de forma irregular, más por la frente, mejillas sonrosadas, orejas rojas, labios gruesos color carne tímida, ojos avellana redondos, húmedos y frágiles, manos tan pequeñas que caben en los bolsillos para monedas que tienen algunos jeans. Olor fuerte a esa inocencia de los veintitantos de la que uno mismo es inconsciente. Fin de las descripciones.   Ho...