Ir al contenido principal

DIARIO 27/09/22

 


Huevos, aguacates, york, yogures, patatas fritas, gazpacho, plátanos (a 3´45€/kg, carísimos, por el volcán), cilantro, tomates (a 1´84€, a día de hoy, ganga, la guerra de Ucrania los tiene a 3´50€/kg), mango, tortitas mejicanas, chocolate negro, filetes de pollo, alcaparras, menestra y jamón serrano. Finalmente, no he comprado la menestra porque se me han quitado las ganas de comerla y he comprado melón en lugar de mango, me apetecía más. Me olvidé de apuntar la menta.

Cuchillito de sierra. A la moda de París. Milimetrías. Sobre mi mesa.

Septiembre vino cargado de deporte y amigos. La playa es el premio que me otorgaré cuando acabe la carrera de 54 kms que tengo prevista para el 9 de octubre y de la que, por primera vez, me ocupo sin preocuparme demasiado. La intención de acabarla es seria, pero no vital. El entrenamiento está siendo duro, pero no extenuante, y al ser compartido con amigas no se está haciendo pesado. Pero hoy, después de tres días seguidos corriendo, estoy muy cansada.

A estas alturas, todo el mundo en casa está a pleno rendimiento. Trabajos, colegios y universidad. La última que se levanta de la cama por las mañanas soy yo y cuando lo hago la casa está ya vacía. Antes me levantaba para despedir a mis hijas, me daba apuro seguir durmiendo mientras ellas salían de noche con sus mochilas. Ya no. No hay mayor placer que el de despertarse en el centro de un profundo silencio interior impenetrable. Nadie que me hable, nadie que me toque, nadie que reclame algo de mí. Ni siquiera el ensordecedor ruido del tráfico que ruje bajo la ventana es capaz de pinchar la pompa que me envuelve.

«¿Cómo planta usted las flores? A la moda, a la moda. ¿Cómo planta usted las flores? A la moda de París, así me gusta a mí». Me he comprado un chaleco, de esos de traje, y un pantalón de raya diplomática solo porque se los vi a una chica que me gustó y la combinación me pareció elegante. Me pasé el mes de agosto entero vestida para ir a la playa y ahora que he vuelto me pinto los labios todos los días. No hay razón para lo uno ni para lo otro. No tengo que dar ninguna imagen especial o eso creo. Solo cambio el disfraz. A veces, me gusta ir a la moda, pero solo si es «a la de París. Así me gusta a mí», frase que solo tiene sentido si se conoce la canción infantil a la que estoy haciendo referencia.

Sobre mi mesa ahora: seis hojas recortadas de revistas con artículos de los que puede interesarme hablar en algún momento, un bolígrafo de gel Pilot que no me gusta tanto como uno que compré una vez en un chino, una libreta de anillas muy pequeña en la que anoto las listas de la compra, las ideas para escribir y cualquier otra cosa que haya que apuntar, un flexo encendido, un ordenador sobre el que tecleo con el maravilloso arte de la mecanografía que aprendí cuando estudiaba oposiciones y dos bobinas, una de hilo blanco y otra de hilo negro, con las que debería haber arreglado los descosidos de una falda y un vestido de mi hija pequeña y que me miran tan fijo que me hacen sentir, de nuevo, culpable. ¿Me acompañará toda la vida el síndrome de la mala madre?

En algún momento dije: «Yo no soy de milimetrías». Me contestaron que esa palabra no existe. Pues debería, porque expresa con exactitud una parte esencial de mi forma de ser y es mi absoluto desinterés por las proporciones pequeñas y/o exactas. Esa es la razón por la que jamás lograré que me salga un bizcocho, un cuadro me quede recto en la pared o un mueble de Ikea bien montado.

¿Alguien siente aquí la música? ¿Hay cadencia, ritmo, rima en todo lo que acabo de escribir? Yo creo falta algo, que no estoy inspirada, que debería borrar, pero que si lo hiciera estaría faltando a la verdad de un escritor, de esta escritora, y es que las cosas no siempre salen bien y muchas veces no son bonitas. Hoy no hay olas, no hay mar, no hay brisa, ni olores evocadores ni me ha pasado nada excepcional. Voy a trancas y barrancas y cada frase tarda un mundo en salir. Es lo que yo llamo escribir con cuchillito de sierra. Los cortes no salen limpios, las palabras se atrancan.

Me he aprendido el nombre de mi nueva panadera, Virginia, y ella se ha aprendido el mío —le he dicho el secreto, Magüi, porque me cae bien—. Eso ha creado entre nosotras una cierta hermandad y ahora podemos hablar de cosas que van más allá del pan de centeno y trigo, que es el que me gusta.

Son las nueve de la noche. Hace cinco horas que apagué el teléfono. Hace cinco horas que me siento completamente libre. En este tiempo he ido al súper a hacer mi compra no milimétrica, en cierto sentido improvisada y por supuesto perecedera. No quiero pensar que voy a poner de comer más allá de los próximos dos días. Después, me sentado a titubear delante del ordenador porque me apetecía, porque no quiero que pase más tiempo sin dejar unas letras, las que sean.

Son las nueve, es de noche y estoy en casa, en paz con el mundo y en paz conmigo. La puerta de la calle está cerrada con llave, no se espera que nadie la atraviese. ¿Ves mi escudo invisible? ¿Ves mi armadura? Apaga. Apágalo todo.

 

 

Comentarios

Entradas populares de este blog

DIARIO 23/11/2024

Galletas marbú dorada, pan, chorizo ahumado. Diez de la mañana de un sábado tranquilo. Un deseo arrollador, arrastrado de forma inconsciente durante semanas, me impulsa a levantarme, ponerme cualquier cosa y bajar a la calle para comprar, en el súper de enfrente, galletas. Antes de salir, abro la despensa y compruebo que aún tengo dormitando al fondo un bote de Nescafé comprado en otro arranque de antojo Dios sabe cuándo. Me vale. En un pispás estoy de vuelta en mi cocina, llenando de leche la primera taza que pillo —una de Pokemon—. Por un momento, me planteo usar leche de soja — la que últimamente tomo porque me sienta mejor—, pero descarto la idea porque no concilia con mis recuerdos, que es de lo que va todo esto, aunque yo aún no me haya dado cuenta. Introduzco la taza un minuto en el microondas, le echo dos cucharillas pequeñas del sucedáneo de café y remuevo satisfecha con el color resultante, porque es exactamente el que se corresponde con el sabor que quiero. Me siento a l...

DIARIO 26/12/2022 ENTREVISTA

  26/12/2022   Me voy a la playa con mi hija mayor. Dejo en casa a la mitad de la familia y la nevera con las sobras de las fiestas. No hay problemas, saben resolverse la vida solos, por lo que puedo irme sin sentirme del todo mal. Una no se quita de encima la mochila de la responsabilidad de alimentarlos, que lleva asumiendo desde hace veinte años así como así. En un rincón de mi cabeza queda anotado que volveré el miércoles a la hora del almuerzo. ¿Qué comeremos? Hoy por hoy, no lo sé. Hoy por hoy, tampoco me importa. A unas malas, bocadillos. Hace casi un mes que no escribo. No he podido. Por falta de tiempo. Por falta de ganas. Por encontrarme con un escollo que resolver. ¿Lo he resuelto? No. Llego temprano y la espero sentada en un mullido sillón del hall de un hotel, con el cuaderno abierto y una tanda de preguntas que, por lo que me han dicho, no me van a servir de nada. Cada vez que me alcanza una corriente de aire frío, levanto la cabeza y dirijo la mirada hac...

DIARIO 08/10/22

  08/10/2022   Falta gel y plátanos. Los rollos de papel de cocina darán para una semana. El papel higiénico para algo más. No tengo ganas de pensar en qué falta en la nevera. Me duele la cabeza.   Escribo por segundo día consecutivo. Porque es sábado y no tengo nada mejor que hacer. Porque necesito moverme y la alternativa es empezar ya a limpiar los cristales del salón y a repartir por la biblioteca los cuadros que emboscan mi mesilla. Escribo porque estoy nerviosa. Estoy nerviosa porque no sé cómo voy a correr mañana 54 kilómetros. Y porque me estoy viendo una serie que me pone sensiblona y porque tengo la regla.   Las últimas de la fila, Netflix. Resumen: viaje de amigas de la EGB, cuarentonas, a Tarifa. Por poner en situación: el año pasado mis amigas del cole y yo nos fuimos a pasar unos días justo allí. ¡Qué suerte tengo, qué afortunada me siento! No me esperaba continuar con ellas toda la vida (ya sé que va a ser toda la vida). Fue una salida de gui...