Mandarinas, plátanos, martinete, pimientos, tomates, puerros, calabacines, ajo, aguacates, coliflor. La vida pasa lentamente, sin tiempo. El Gergal y la inseguridad. Chirría. Maratón. Sin lugar a un respiro, cambio el sombrero de profesora de conducir al de practicante de yoga, trabajadora, madre, hija, pareja, amiga, bella durmiente y, a veces, cenicienta. La gorra de corredora se queda guardada por unos días. Esta semana es para descansar y ver pasar la vida lentamente, sin tiempo. Comimos en casa de Nino y Gloria. Seis a la mesa, el número perfecto para conjurar fantasmas y demonios. Me gusta rodearme de gente relacionada con el arte, ya sea desde el punto de vista creador, ejecutor o, sencillamente, observador. No me canso de escuchar el camino que lleva a un artista a expresarse, la necesidad que lo impulsa a hacerlo y la sensación final de alivio, satisfacción y contento una vez que se ha conseguido el resultado. Escucho y comparto mi propia experiencia, mi pulsión po...